La esfera transpsíquica: Jung y la sincronicidad

Ahora me pregunto si es posible ir mas allá. Si la física, -y el resto de las ciencias naturales-, no nos sirven para estudiar nada que no sea natural; ¿cómo podemos abordar aquello que es sobrenatural?. ¿Existe alguna manera de conocer algo de ese otro lado, dejando al margen la magia o el esoterismo?.

Para ello veamos una  Clasificación de la fenomenología extraña:

            -fenómenos paranormales o PSI: experiencias místicas y religiosas incluídos los milagros.

            -fenómenos de efectos físicos o KAPPA: alteraciones del espacio-tiempo y la materia (violación de las leyes físicas)

Hay también, otra forma de clasificar los fenómenos extraños:

Sobrenaturales: Procedentes de Dios

Preternaturales: Procedentes del diablo.

 

CARL GUSTAV JUNG

Jung, un psiquiatra, estudió este problema, veamos una pequeña biografía:

CARL GUSTAV JUNG: Psiquiatra y psicoanalista, discípulo de FREUD,  Catedrático de Psiquiatría de la Universidad Tecnológica de Zúrich, padre de la Psicología Analítica, creador de la Teoría del Inconsciente Colectivo. Aunque al principio negaba la realidad de los fenómenos PSI al considerarlos como “efectos exteriorizados de complejos inconscientes”, posteriormente a través de experiencias personales admitió la posibilidad “de una realidad transpsíquica inmediatamente subyacente a la mente”. Colocaría las bases para una interpretación espiritualista del hombre y su naturaleza transcendental.

 

SINCRONICIDAD

Jung define el término sincronicidad, como: una aparición simultánea de dos o más factores unidos por la significación y sin relación causal alguna entre sí; sería, por lo tanto, una coincidencia significativa.  En otras palabras, una sincronicidad es una especie de casualidad inexplicable, pero no obstante real.

Jung se inspiró, para crear el término sincronicidad, en Schopenhäuer, y más concretamente en su tratado “La intencionalidad aparente en el destino del individuo”.

El propósito de Jung, fue dar una base científica a los fenómenos paranormales, apoyándose en el concepto de sincronicidad descrito en una monografía titulada: Sincronicidad como principio de conexiones acausales.

Jung no escatimó rigor científico en sus conclusiones y antes de publicarlas tuvo cuidado de conversar con el propio Einstein. Incluso, el físico Wolfgang Pauli llegó a ayudarle personalmente a través de intercambios de ideas. En la formulación de Jung, la tríada clásica de la Física (espacio, tiempo y causalidad) debería ser completada con la inserción de un cuarto principio: la sincronicidad.

CONEXIÓN ENTRE LOS PROCESOS FÍSICOS Y PSICOLÓGICOS

Después de diversos intercambios de opiniones con W. Pauli, quien aceptaba los argumentos psicológicos de Jung, ambos llegaron a la conclusión de que la causalidad (o conexión constante a través de causa y efecto) sería para la sincronicidad (o conexión inconstante a través de la contingencia o de la equivalencia o significación) así como una cierta energía indestructible; sería para un continuum espacio-temporal.

Jung afirma que habría, por lo tanto, una correspondencia de la teoría psicológica y de la física. La teoría de la física da explicaciones concretas, y la psicológica daría una equivalencia entre causalidad y sincronicidad, debido a factores a los cuales Jung llama Arquetipos. Estos se unirían a la causalidad, debido a que están dotados de transgresividad (capacidad de transgredir o alterar).

Ello se debe a que los arquetipos no se encuentran exclusivamente “en la esfera psíquica, sino que pueden presentarse también en circunstancias no psíquicas (equivalencia de un proceso físico con un proceso psíquico)”. Esta unión o equivalencia causalidad-sincronicidad sería contingente a la determinación causal, es decir, la sincronicidad acontecería debido a una situación causal, pero unida a ella por una ley que no es causal.

Los arquetipos, de esta forma, serían el fundamento de la probabilidad psíquica.

La dificultad en la comprensión de la Ley de la Sincronicidad reside sobre todo en la tendencia unilateral del hombre moderno occidental en suponer todo concepto contenido en una relación causa-efecto de su propio modelo científico.

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