Robert Fludd y la Alquimia

Robert Fludd. Médico, erudito y filósofo oculto inglés. Cultivó las ciencias exactas y estudió profundamente la interpretación cabalística del universo y la alquimia. Principal apologista de la Fraternidad Rosacruz es considerado una de las principales figuras o jefes de la misma en Gran Bretaña. Autor de Clavis Philosophiae et Alchymiae; Tractatus Apologética integritatem Socletatis de Rosae Crucis; Summun Bonum; etc

Y de alquimia vamos a hablar. Voy a introducir el tema explicando las etapas y figuras del universo alquímico. En concreto, en este post voy a exponer una breve reseña de cada uno de éstos elementos alquímicos:

Luz y sombra

Viaje

Dios arquitecto

Adán alquímico

Cristo-lapis

Hay muchos mas que explicaremos en posteriores post.

A continuación una muestra de los extraordinarios grabados que podemos encontrar en la obra de Robert Fludd: SVPERNATVRALI, NATURALI, PRAETERNATURALI ET CONTRANATURALI

Alquimia

La alquimia es una forma de conocimiento que aspira a la transformación psicológica y espiritual del individuo a través del dominio de las energías creativas que impregnan la naturaleza y la mente humana.

Comprende una parte práctica, basada en un conocimiento detallado
de la materia y sus elementos, y un recorrido de tipo iniciático, expresado metafóricamente en el mito de la transmutación de los metales viles en oro. Su origen se ha querido encontrar en una serie de figuras legendarias pertenecientes a las principales tradiciones esotéricas y religiosas de la humanidad: Adán, Tubalcaín y Salomón, Hermes Trismegisto y María la Hebrea.

Según la literatura apocalíptica, fueron los ángeles rebeldes quienes enseñaron a los hombres la vía para conquistar la piedra filosofal, símbolo de la elevación espiritual del alma y emblema de la imaginación creadora.

Luz y sombra

Los alquimistas usan la contraposición luz/sombra como una metáfora
del magisterio, y una imagen de la polaridad entre los principios energéticos que gobiernan el universo.

La luz se identifica con la energía vivificante y creadora, el soplo espiritual que infunde la perfección en los cuerpos y permite llevar la obra hermética a su cumplimiento. En la interpretación junguiana, la Aurora filosófica también representa el proceso de integración de la «Sombra» (ver artículo relacionado) . Las tinieblas designan el estado de las
sustancias que aún no han sido sometidas al proceso de purificación,
pero también la materia primordial, informe y caótica, de la que Dios extrajo el cosmos.

También pueden estar asociadas a la naturaleza doble y contradictoria del Mercurio alquímico, al dragón que se muerde la cola (ouroboros) y al falso hijo de Dios (el arquetipo del mal), conocido con el nombre de
Antimimos. La oscuridad, por último, señala el modus operandi de los alquimistas, obligados a mantener el más estricto secreto sobre el arte y su práctica. A este respecto es emblemático el lema «obscurum per obscurius», que designa el magisterio.

Viaje

La alquimia es un trayecto de elevación espiritual que sigue unas etapas muy concretas (los estadios del magisterio) y acaba en la armonía de los contrarios masculino y femenino, luz y sombra, Sol y Luna) y de la correspondencia entre las dimensiones de la realidad (cielo/espíritu, aire/psique).

Por eso la metáfora del viaje es una de las imágenes más difundidas para describir la articulación del procedimiento alquímico y la conquista de su objetivo: la integración de los principios psíquicos, energéticos y corpóreos que presiden la vida universal humana.

Muchos relatos míticos sobre la conquista de ciudades y tesoros en tierras lejanas expresan figuradamente este objetivo esotérico; así, los doce trabajos de Hércules y la expedición de los argonautas a la Cólquide (patria del Sol y de su descendencia) narran la iniciación del pueblo griego en los misterios egipcios, mientras que la Odisea describe la peregrinación iniciática del aspirante mas allá de los confines del mundo conocido.

Dios arquitecto

La figura de Dios arquitecto, señor y creador del cosmos en un universo ordenado según pautas racionales y geométricas es utilizada por los alquimistas como una imagen emblemática del papel del maestro, quien ha cumplido la Gran Obra y ha conquistado la piedra filosofal, símbolo de la dimensión divina oculta en la naturaleza humana.

Adán alquímico

El Adán alquímico, síntesis de todos los contrarios y expresión de la armonía que gobierna todos los niveles del cosmos, es «el Ser que genera el universo y lo contiene». Nacida de la tierra y del soplo divino, guarda el secreto de la creación universal, motivo esotérico que también aparece en la imagen del androide y del homunculus. Coincide con el hombre-microcosmos y con el Anthropos gnóstico, el hombre de luz que mora en el paraíso, dando nombre a rodas las cosas e interpretando todo lo que existe con su inteligencia.

La perfección adánica equivale al descubrimiento del arcano universal de la vida, y al dominio del poder sobrenatural con el que Dios dio origen al cosmos. Dicha perfección se expresa a través de la unión del alma y el cuerpo, el mito de la androginia y la armonía de los principios que rigen el universo.

Cristo-lapis

El motivo del Cristo-lapis, metáfora de la piedra filosofal y unión armónica de las polaridades opuestas que regulan lo real, es uno de los temas más fascinantes y sagrados del simbolismo hermético.

La función redentora del Salvador es equiparada a la de la piedra de los filósofos, capaz de transmutar los minerales viles en oro y liberar de adhesiones corpóreas el espíritu vital que impregna todas las sustancias del universo.

El paralelismo entre la figura de Cristo y el lapis deriva de una serie de afinidades entre la biografía de Jesús y las vicisitudes del mercurio y el azufre durante el magisterio. Según Gratheus, alquimista medieval a quien se debe el origen de la metáfora cristológica, el nacimiento milagroso, sufrimiento, muerte y resurrección del hijo de Dios sirven
para ejemplificar las fases del martirio del mercurio (separación del espíritu mercurial del cuerpo físico del metal) y de la fijación del azufre. A un nivel interpretativo más profundo, la doble naturaleza (humana y divina) de Cristo sirve para expresar la duplicidad del mercurio, síntesis perfecta de pureza (los metales nobles) y de imperfección (los metales viles) como contrapartida.

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