La proyección astral

La proyección astral

Los fenómenos de la proyección astral son conocidos desde hace siglos. Consiste en que, bajo determinadas circunstancias, un doble espiritual o astral de nuestro cuerpo, es capaz de salir de el, y viajar libremente.

Vamos a introducir este tema, que quedará resuelto en una serie de 3 o 4 posts. Hasta en la Biblia se menciona el hilo de plata que une el cuerpo físico con el cuerpo astral.

La muerte no es mas que una proyección astral donde se rompe el hilo de plata y el cuerpo astral ya no retorna al cuerpo físico, siguiendo éste las inexorables leyes de la corrupción de la carne.

La proyección astral: Definición de cuerpo astral

El Cuerpo Astral podría definirse como el Doble o contraparte etérea del cuerpo físico al cual se parece y con el cual coincide normalmente. Se cree que está constituido por alguna forma sutil o semifluida de materia, invisible a la visión física.

En el pasado se lo solía llamar cuerpo etérico, cuerpo mental, cuerpo espiritual, cuerpo del deseo, cuerpo radiante, cuerpo de resurrección, doble, cuerpo luminoso, cuerpo sutil, cuerpo fluídico, cuerpo brillante, espectro y con otros diversos nombres.

En la literatura teosófica reciente se han hecho distinciones entre estos diversos cuerpos; pero a los fines actuales podemos pasar por alto estas diferencias y llamar “Cuerpo Astral” a cierta forma más sutil y distinta de la estructura orgánica, conocida por la ciencia occidental, y que estudian nuestros fisiólogos.

La enseñanza más difundida y general es que cada ser humano “posee” un cuerpo astral exactamente en la misma forma en que posee un corazón, cerebro e hígado. En realidad, el cuerpo astral representa con más verdad al Hombre Real que el cuerpo físico, puesto que este último no es más que una mera máquina adaptada para el funcionamiento en un plano físico.

Pero tampoco debe creerse que el cuerpo astral es el Alma del hombre. Este es un
frecuente error. Del cuerpo astral se ha dicho que es el vehículo del Alma, precisamente de la misma manera en que el cuerpo físico es un vehículo, y constituye uno de los eslabones esenciales en la cadena que une a la mente con la materia.

Doctrina de la proyección astral

El cuerpo astral coincide, pues, con el cuerpo físico durante las horas de la vigilia, de conciencia plena; pero durante el sueño el cuerpo astral se separa, en mayor o menor grado, flotando, por lo general, precisamente encima de aquél, en forma ni consciente ni controlada.

En los trances, síncopes, desvanecimientos momentáneos, o bajo el efecto de
algún anestésico, el cuerpo astral se separa del físico en forma similar. Estos casos de desprendimiento constituyen ejemplos de proyección automática o  involuntaria.

En contraposición a éstos, se hallan los casos denominados de proyección consciente o voluntaria, en los cuales el sujeto “quiere” abandonar el cuerpo físico y efectivamente lo logra.

En estas condiciones el sujeto se hallará completamente alerta y consciente en su cuerpo astral; podrá contemplar su propio mecanismo físico y viajar a voluntad, observando escenas y visitando lugares que nunca antes había visto.

Posteriormente él mismo podrá verificar la verdad de estas experiencias visitando las escenas o lugares en cuestión.

Durante la proyección astral plenamente consciente, el cuerpo astral parece hallarse provisto de extraordinarios poderes paranormales. Puede retornar voluntariamente a su cuerpo físico o bien ser arrastrado de nuevo dentro de éste por causa de algún shock, susto o una emoción vívida.

El cuerpo físico y el astral se hallan invariablemente conectados por medio de una especie de cordón o cable, a lo largo del cual pasan corrientes vitales.

En caso de romperse este cordón, la muerte sobreviene instantáneamente. La única diferencia entre la proyección astral y la muerte es que en el primer caso el cable se halla intacto y trunco en el segundo.

Este cordón —el “Cordón de Plata” de que se habla en el Eclesiastés— es elástico y capaz de una gran extensión. Él constituye el eslabón esencial entre los dos cuerpos.

Tipología de la proyección astral

Existen tres clases de proyección que podrían clasificarse como consciente, parcialmente consciente, e inconsciente. Esta última clase (inconsciente) incluye dos subtipos distintos del fenómeno de la proyección astral.

La primera, lo que podríamos llamar inmovil; la segunda sonambúlica! La proyección astral inconsciente inmóvil no es otra cosa que la catalepsia astral inconsciente en la posición perpendicular o de pie. 

Del mismo modo que dentro de la categoría de proyecciones inconscientes encontramos dos tipos de fenómenos, el inmóvil y el móvil (sonambúlico), también dentro de la clase consciente de proyecciones aparecen los tipos inmóvil y móvil. La única diferencia entre los tipos móvil e inmóvil inconscientes y los
conscientes móvil e inmóvil es que, en esos últimos, el sujeto se halla despierto.

Es evidente que el tipo inmóvil siempre precede al móvil en el cual puede transformarse.

La enfermedad como causa de la proyección astral

No debe suponerse que la proyección astral sólo tiene lugar durante el sueño natural. También puede producirse cuando el sujeto se halla prácticamente en cualquier estado de inconsciencia. Cuando el sujeto presenta un estado patológico, especialmente aquellos estados que suponen necesidad de reposo o sueño, no sólo
puede ocurrir la proyección si no que es frecuente que tenga lugar.

Es un hecho que cuanto más se debilita, languidece y se enerva el cuerpo físico, tanto más fácil es que el equivalente astral se desprenda de él; en efecto, en estos casos la resistencia material que obstaculiza el impulso interior hacia la separación disminuye considerablemente.

Es indudable que en el momento de la muerte, mucha gente ya se encuentra erguida en su cuerpo astral, aún antes de que el cuerpo físico haya exhalado su último suspiro, aunque muy bien puedan no ser conscientes de ello.

La debilidad física favorece la mayoría de las manifestaciones mediúmnicas, pues cuanto menor sea la coordinación material de una persona, tanto menor será la
resistencia material que los resortes subconscientes hayan de vencer.

Este “factor de morbilidad” también vale para la proyección astral. La opinión popular parece inclinarse por la alternativa de que la coordinación material
perfecta (salud) es requisito esencial para la producción del fenómeno de la proyección astral.

La exteriorización puede provocarse por medio de hipnosis y del mesmerización. Es un hecho significativo que Andrew Jackson Davis, uno de los más grandes videntes del mundo, quizás— haya experimentado la proyección astral desde edad temprana inducido por la acción de un magnetizador, William Livingston.

La primera experiencia de Davis fuera del cuerpo consistió en moverse a través del aire siguiendo una trayectoria espiral.

La proyección astral instantánea

Un golpe violento, especialmente sobre la cabeza, o cualquier otro shock extremo, capaz de producir la pérdida de la conciencia como consecuencia, pueden producir una proyección astral instantánea.

Está perfectamente comprobado que un golpe vigoroso puede producir a menudo una rápida y efímera separación, ya sea que la víctima se percate o no de ello.

El cuerpo astral es parte integrante de la existencia terrena; es, en realidad, el verdadero yo; es el asiento de la mente consciente y no un producto de la voluntad del individuo. 

La duración de una proyección instantánea de este tipo depende de la intensidad del golpe que la provoca. A un shock violento seguirá un intervalo de inconsciencia más largo que el que sucedería a un golpe menos vigoroso.

Se desprende de aquí que cuanto más prolongada sea la inconsciencia, mayor duración tendrá la exteriorización. El estado de coma efímero sólo podría producir una proyección efímera y con frecuencia la duración de la exteriorización no pasa de una fracción de segundo.

En realidad, la exteriorización e interiorización del cuerpo astral puede llevarse a cabo con tal velocidad que el sujeto no llegue siquiera a darse cuenta de su
“salida” del cuerpo físico. La sensación experimentada se reduce en la mayoría de los casos a un mareo momentáneo, durante el cual el sujeto cree quizás, haberse apartado unos centímetros del lugar en que estaba parado.

Probablemente no haya nadie que no haya experimentado alguna vez en su vida una sacudida que le hiciera “ver las estrellas”, como reza el dicho. El resplandor entrevisto es un aura y permanece visible durante el tiempo en que los dos cuerpos no coinciden.

También puede verse este mismo resplandor en un radio más amplio, y por mayor tiempo, cuando la proyección es consciente, es decir, al comienzo de una separación prolongada.

Hasta tal punto el espíritu astral constituye nuestra más íntima personalidad que no llegamos a darnos cuenta cuán estrechamente ligados a él nos hallamos; parece escapar incluso, a nuestra comprensión, el hecho mismo de que en este preciso momento y permanentemente estemos utilizándolo.

Él constituye nuestra vida y cuando se separa definitivamente del cuerpo físico, aquélla se extingue. Privado del cuerpo astral tu organismo físico no sería sino una tosca masa de materia insensible, sometida inexorablemente a las leyes del mundo físico.

Este espíritu persevera en los hábitos contraídos durante su coincidencia con el cuerpo físico, y es por ello que ha aprendido a conformarse también él a las leyes
físicas.

Cuando un agente extraño al orden natural de las cosas viene a turbar la armonía del ser físico —un golpe, un shock, la violación de un hábito, un deseo intenso insatisfecho, una enfermedad de hecho, cualquier factor capaz de producir una deficiencia en la perfecta coordinación material— siempre experimenta el astral una conmoción correspondiente.

El choque como causa de la proyección astral

La conclusión lindante con el trauma no es la única forma posible de producción de la proyección astral instantánea, pues basta a veces una sacudida inesperada del organismo físico para que el espíritu salga de la coincidencia.

Son muchos los que se maravillan ante la idea de que la separación astral pueda llevarse a cabo cuando en menor grado, ya sea sabiéndolo o sin saberlo. Y la forma extensiva de proyección no es sino el desarrollo de las formas inferiores.

He aquí dos axiomas apropiados para este tipo simple de separación astral:

1. Si el cuerpo recibe repentinamente la acción de una fuerza contraria durante su
trayectoria en una dirección dada, aquélla no incidirá de inmediato sobre el astral, conservando éste durante cierto tiempo la dirección primera, con lo cual sale de la coincidencia. Es una especie de ley de inercia.

2. Si un cuerpo material que se mueve en una dirección dada choca repentina e
inesperadamente contra el cuerpo inerte, hará que el ser físico salga ligeramente de la coincidencia en la dirección indicada (el astral, un instante después, se mueve en dirección al físico).

Debe tenerse presente que sólo se trata aquí de una separación fugaz y a corta distancia y que tiene lugar con la velocidad del relámpago, casi demasiado grande para que el sujeto que la experimenta llegue a quedar privado de conciencia, aunque no deja de sufrir cierto desconcierto repentino.

Además, en esas ocasiones, puede experimentarse la sensación de estar a punto de
elevarse en el aire o la de un vacío profundo en el estómago. En todo caso, la colisión debe ser inesperada, súbita, y lo bastante fuerte para detener el impulso normal de la masa en movimiento.

Cuando un automóvil se detiene bruscamente, arrojando vigorosa e inesperadamente hacia delante a sus ocupantes, es la efímera falta de armonía entre los dos cuerpos (astral y físico) la que causa la sensación de vacío mencionada más arriba.

Esto parece demasiado vulgar para ser cierto; pero si es así, esto tan sólo ocurre por la gran medida en que el ser astral participa de nuestro ser íntimo, al punto
que no reconocemos el hecho; nos desconocemos a nosotros mismos.

La ley fundamental de la proyección astral

Debe entenderse bien que no es la mente consciente quien provoca la proyección, astral sino la voluntad subconsciente. Podemos caminar por medio de un esfuerzo consciente, pero generalmente caminamos inconscientemente, bajo la acción, de la Voluntad subconsciente.

Es cuando el cuerpo se encuentra sujeto a la fuerza motriz subconsciente y una barrera inesperada intercepta el movimiento del ser físico, que el astral continúa moviéndose durante cierto tiempo en la dirección dada.

Tras un análisis de la causa de la separación instantánea o insignificante, arribamos a las siguientes conclusiones evidentes por sí mismas:

1. El cuerpo (astral+físico) puede moverse inconscientemente.

2. El cuerpo es capaz de movimiento inconsciente cuando la mente consciente se halla en funcionamiento.

3. El cuerpo es capaz de movimiento inconsciente cuando la mente consciente no está en funcionamiento (sonambulismo).

4. Cuando el cuerpo se mueve inconscientemente, es la Voluntad subconsciente quien lo mueve.

Todo esto nos lleva a la regla básica de la proyección astral: si se apodera de la voluntad subconsciente la idea de mover al cuerpo (los dos cuerpos en coincidencia) y el ser físico se halla incapacitado, la voluntad subconsciente moverá al cuerpo astral con independencia del físico.

Enlaces de interés

El viaje astral – La Cripta de John Dee

La luz astral y otras cuestiones relacionadas con la magia – La Cripta de John Dee

Seres Mitológicos y Fantásticos (seresmitologicos.net)

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